Cuidemos la salud de nuestro cerebro

Es muy habitual que nos recalquen la importancia de mantener nuestro cuerpo de forma saludable, y sabemos que es posible conseguirlo de diferentes maneras, a través de la alimentación y también del deporte. Pero hay un aspecto que es igualmente esencial para nuestra vida: cuidemos la salud de nuestro cerebro.

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Muchos expertos han pasado horas y horas debatiendo si determinadas enfermedades -en las que se incluyen las mentales- pueden estar condicionadas por la genética. Y la respuesta es una confirmación absoluta: todo se relaciona con el cerebro.

Qué ocurre con el cerebro durante su formación

Es, por el momento, un órgano del cual se desconocen bastantes aspectos. Comienza su formación en épocas tempranas de la gestación del feto. Y el desarrollo del cerebro puede modificarse debido a las influencias experimentadas en el ambiente intrauterino. También pueden alterarlo las condiciones de vida de su entorno más directo, que evidentemente es el de su madre.

Si la gestante sufre un continuo e intenso estrés, generará elevados niveles de cortisol, que es la hormona de respuesta al estrés. El cortisol atravesará la placenta y, como consecuencia de estas altas concentraciones, en el cerebro del feto habrá cambios de tipo epigenéticos.

Al modificarse las zonas del ADN que corresponden a ciertos genes -aunque no alteran su secuencia-, las importantes concentraciones de cortisol podrán reducir los receptores encargados de simplificar la entrada de esta hormona en el interior celular.

El resultado del proceso mencionado es que los niveles de cortisol plasmático también serán altos en el feto. Esta acción es conocida como el estrés tóxico, y puede afectar el desarrollo del cerebro de algunos niños. Podrás imaginar que esto también incidirá en su salud cuando estos bebés sean adultos.

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Cómo el estrés materno afecta al cerebro del feto

Más de un estudio lo ha corroborado: los hijos de madres que han sufrido un intenso  estrés durante la gestación, tienen en consecuencia una respuesta anómala al estrés.

En estos casos, se evidencia en una mayor reactividad que sufren, por ejemplo, tras la punción del talón. El resultado es que la recuperación emocional de estos recién nacidos es más lenta.

¿En qué situaciones reaccionan diferente los bebés cuyas madres han sufrido estrés?

  • Tras la administración de una vacuna
  • Tras el baño
  • Tras la posible separación de sus padres

Además, estudios que se han realizado a través de resonancia magnética, demostraron que la ansiedad y el estrés de la madre durante la gestación modifican la estructura del cerebro fetal. De forma paralela, en estos casos se puede generar una disminución del hipocampo, que es la región encargada del aprendizaje y la memoria.

La infancia es vital para la salud de nuestro cerebro

Como te explicamos en los primeros párrafos, el cerebro humano tiene aún muchas preguntas sin responder. Pero los avances de la ciencia ya confirmaron que el desarrollo cerebral tiene una íntima dependencia de lo que sucede en los primeros años de la vida de una persona. Por supuesto que todo influye, sobre todo las circunstancias sociales en las que crece un niño.

¿Son reversibles los cambios que se producen en el cerebro? Sí, pero es fundamental que cambien las circunstancias que rodean a la persona durante su niñez.

Aspectos que son prioritarios para garantizar la salud del cerebro:

  • Asegurar condiciones psicosociales básicas durante el embarazo de la madre
  • Procurar que los niños exploten al máximo sus recursos, su potencial y su creatividad
  • Intentar evitar que vivan rodeados de aspectos dañinos como la violencia
  • Poner por encima de todo un pilar básico: el cuidado afectuoso de sus progenitores
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Por fortuna, y aunque resultará difícil, se pueden revertir las consecuencias que se ocasionan en el cerebro de un niño que ha tenido una infancia alejada de lo mínimamente recomendable para que sea feliz. El cerebro tiene “plasticidad” y esto permite que hasta las modificaciones epigenéticas puedan modificarse. Pero siempre es fundamental que las condiciones externas se cambien.

Está clara la enorme responsabilidad social que existe para prevenir los posibles daños. Desde el mismo momento del embarazo debemos ser conscientes de ello. Cuidemos la salud de nuestro cerebro.

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